miércoles, 10 de agosto de 2016

No les voy a mentir a ustedes mis queridos lectores, ni me voy a mentir a mi. No sufro esta mentira, la disfruto. Siento que es un juego y me gusta imaginarme la situación. No le pido más a Dios las cosas sanamente, me las rebusco yo. Tapo los pensamientos de "sos una mierda" porque sino sufriría y no quiero sufrir más.
No sé si se lo merece, realmente creo que no pero muy en el fondo siento que si. Me mintió, yo le mentí. Me traiciono y yo lo estoy traicionando ahora. Una mentira que dura poco y quizá este apego generado falsamente tenga un final en sus próximos días. No podía resistir la idea de volverme "una más" para toda su vida. Y ahora con esto, espero y supongo que me va a recordar hasta el último día de su vida. Lo amo enfermamente. Lo amo con una locura inexplicable. No tengo perdón y es probable que sea castigada por los reyes a sentencia de muerte. Es probable que esa sentencia de muerte sea que el ignore completamente el día de mañana esta situación y se enamore locamente de alguna mujer donde tenga mil hijos.

Pero bueno, yo lo intenté.
Lo amo. Así me cague toda su vida, así me pegué mil trompadas, así me levante la voz... es triste quererme tan poco pero lo voy a perdonar siempre. Y seguramente ese es mi castigo.