viernes, 19 de agosto de 2016

Lo espero con la comida a las 9. Sí, aprendí a cocinar para él. Comemos en familia los cuatro. Tomamos un helado,miramos un rato tele, nos reímos, escuchamos un rato música mientras hablamos de todo un poco, me hace mimos, yo le hago mimos, dormimos al bebé, el lo ama con locura y yo también. Quizá hacemos un jueguito antes de dormir, nos despertamos a la madrugada por los llantos del bebé y lo pasamos al medio con nosotros. Y tengo en mi cabeza esa imagen de los tres. Los despierto con el desayuno en la cama, me siento sexy en su camisa y el me mira con una locura de amor fogosa y radiante. Se pone el traje que le planche el día anterior mientras el bebé dormía. Me da un beso y se va a trabajar mientras yo amamanto al bebé. Al mediodía vuelve a casa y vamos a comer a un lugar con pelotero. Comienzan las vacaciones de a tres, los planes de a tres, el jardín. Siempre motivados, siempre felices y locos de amor. La felicidad, la fidelidad, la confianza son la base de nuestra relación. Desbordamos de amor. El bebé nos da alegría.