viernes, 13 de mayo de 2016

No sueño con encontrármelo de casualidad.
Un día de la nada recibo un mensaje de texto preguntándome cómo estoy, qué es de mi vida, cómo están mis cosas y así cada dos días nos hablábamos. Un buen día me pregunta si quiero juntarme a merendar, le dije que sí. Nos encontramos en una cafetería cerca de casa.  Hablamos de todo un poco, de mi vida, de su vida, de la vida... nos mirábamos con alegría y tristeza a la vez.
Y en un momento me dice "te extrañé" y lo mire y le dije..."yo también... pero me lastimaste"...