lunes, 7 de diciembre de 2015

Tengo varias preguntas para usted, léame con atención porque sus respuestas pueden atentar contra mi felicidad.

Usted piensa en mi durante el día? pues yo lo hago literalmente las 24 hs. Pienso en su sonrisa, en las ganas de verlo, en todos los momentos hermosos y feos también, en las cosas que le dije y en las que le quiero decir, en las que me dijo y en las que me podría decir, en las ganas de hacerle el amor y desbordar de felicidad y emoción, en las cosas que me gustaría regalarle y compartir.

Usted me quiere? pues yo lo quiero y mucho. Lo hago infinitamente. Es tan profundo este querer que por momentos me duele. Tengo una especie de obsesión de amor por usted, lo que pasa es que para mi es realmente bello y bueno, no he visto hombre más candente en mi vida entera.

Usted me extraña? pues yo si, lo extraño siempre.

Usted esta enamorado de mi?  pues yo si, locamente enamorada de ti. No tiene idea de lo que me produce usted. Lo pienso y sonrió como una tonta. Usted, amor de mi vida, amor de mis sueños, tiene dos poderes: el primero es el de hacerme feliz día a día con cualquier estupidez, pero el otro, y es el que me aterra y estoy muriendo del miedo, es el poder de destruir mi mundo entero en cuestión de un milisegundo. Puede arrasar con todo de mi, lo bueno, lo malo. Me puede desnutrir, me puede ver morir. Me puede quitar la sonrisa para siempre, me puede ahogar en un mar de lagrimas. Tenga mucho cuidado con esos poderes, trate de no usar el segundo, prefiero el primero, pues yo quiero que me haga feliz por el resto de mi vida. Cuídeme señor... le juro que podría mover el mundo entero por usted.

Yo creo que eso es amor, es mi mundo de sensaciones. Creo que todo eso son mis ganas de darle amor, cuidarlo como nunca. Lo amor señor, no lo quiero. Pues mentí hace un momento. Pero es un secreto.