martes, 6 de octubre de 2015

Bueno, acá estoy. Y cuando empiezo a escribir acá... es porque realmente ya está.
Muy triste, me animo a decir que me enamoré de una persona que me dibujo ser Dios y no lo fue, ni lo va a ser. Resulta que termino siendo igual que todos los hombres de mi vida.
Necesito escribir acá porque hay un dolor que me esta ahogando, la verdad es que no sé si soy yo que me estoy haciendo la película pero no soporto más estos celos enfermizos ni la desconfianza que me genera. Intente dejarlo ir mil veces y es tan difícil porque siempre vuelve. Vuelve con una palabrería increíble. No entiendo cómo pude caer en este juego, pensé que ya estaba grande para esas cosas.
Lo que me enamoro fue que en los primeros meses me trato como nunca nadie me había tratado. Me negué al amor al principio y cuando me di cuenta que lo perdía, me abrí y lo empecé a querer como a nadie. Me volvió loca, les juro. Moría de ganas de darle todo el amor que le estaba faltando estos últimos años.
 Empezó a desgastarse el amor, supongo,  y las cosas cambiaron, y la que estaba completamente negada al amor, se enamoró y el que estaba completamente entregado, se esfumó.
No entiendo para qué sigue insistiendo, si nada es lo mismo. Por qué no me deja olvidarlo, por qué me insiste a seguir ahí?. Nunca voy a entender como pude llegar hasta acá. Necesito un cambio de mente. Necesito dejarlo ser, no ser tan intensa, no estarle atrás. Volver a mi mente de cerrada, era feliz.