martes, 14 de abril de 2015

Ese ida y vuelta, ese ir y venir, el vaivén, se debe a que fue mi ángel, quien me salvo del infierno que controla satanás.  Ese no sé qué es de su protección, por mi salvación. Quizá por eso no puedo despegarme de él, quizá por eso lo entiendo así como es, por que ya no espero algo a cambio, le doy lo que puedo desde el lugar que puedo, esa es mi forma de decir gracias, es mi forma de apretar las manos. No morí por él, saco la poca luz que quedaba en mi, la prendió cuando ya se había quemado la bombita. El hilo de plata que nos une, es para siempre, por más que algún día no hablemos mas, siempre va a estar atado a mi memoria.