lunes, 9 de marzo de 2015

Era de noche y estábamos sentados frente a un lago, escuchando el ruido del agua, de los grillos y a nuestros corazones latir. Observe que tenia heridas ya cicatrizadas por el brazo, hombro y en su pecho. Me entristecí y se me cayo una lagrima. Y el me agarra del mentón, me mira a los ojos y me dice: Ya no duelen mas gracias a vos.