sábado, 5 de julio de 2014

Me subo al escenario y canto mientras siento las lagrimas caer por mi rostro como si mis mejillas fueran un tobogán de agua. Mi sonrisa emite esa melodía que va. Y disfruto de la pasión antes que la gloria me coma y me haga perder en su laberinto. Es locura, es una revolución mental.  Cantar así, acariciando al alma es mejor que llegar al orgasmo. Es la suerte de pocos. Un don. Los flashes,las luces me mantienen de pie. Mi canción sos vos. La inspiración. Toca el corazón, se plasma en la historia y vive eternamente. Quizá te acorrale y torture un poco, perdón.