sábado, 5 de julio de 2014

Ayer me llegaron al corazón. De una manera arrasante para dejarlos entrar y que me hagan un tajo en alguna arteria para que desborde de sangre y dolor. Ayer me vi sonriendo delante de una situación que era para morir. Sentadita en aquel sillón, donde se emitía la imagen de la muerte y lagrimas. Los de al lado no paraban de usar pañuelitos para no dejar rastro, yo simplemente hice lo de siempre. Aguanté e ignore ese dolor terminal hermoso y pensé en otra cosa. Combatí ese huracán. Me sentí un muro imposible de derribar, tenía que mantener la falsa alegría. Tenía que hacer de sostén.

Por un momento quería ser Hazel Grace... estar muriéndome al lado del amor de mi vida. Es que para mi la muerte es amor. Siempre llega y te lleva a la paz. A las nubes, al cielo. Por otro lado te entristece, destruye, deteriora y lo mismo le pasa a la otra  u otras.
Pero mi gran problema es que para mi la muerte es lo más esperado del mundo. Pero YO me quiero morir no quiero que los otros se mueran, no lo tolero. No es un dolor soportable ver a la gente morir. Pero si es un dolor soportable si es en carne propia. Porque la muerte es paz. Porque luego todo sera oscuro y no habrá sentimientos ni sensaciones. No se sentirá absolutamente nada.
Yo cada vez que me voy  a dormir, estoy yendo a morirme por un rato para disfrutar de ese placer. Pero cada vez que veo que alguien se esta muriendo, cada vez que veo que alguien esta sufriendo, ese dolor, para mi es un dolor irreparable, insostenible.

Me sentí identificada en todo sentido menos en el cáncer. Yo no tengo cáncer pero sin embargo siento que cada día muere algo dentro de mi. Y a veces deseo vivir eternamente y otras morirme y dejarlo ir. La muerte de él para mi representa todas las veces que intenté enamorarme y se marcharon. El dolor de ella representa mi dolor. Y el final de su favorito libro representa mi vida y mi pensamiento porque todo lo dejo por la mitad.  Y mi único miedo es el dolor de los demás... no el mio. Porque el dolor de los demás y las perdidas para mi se siente como si me estuvieran quemando viva.

El motivo de mi mal carácter y de mi falta de sensibilidad y ternura ( que le demuestro a la gente, pero es todo lo contrario) es debido a no querer enternecerme con las personas para que después no me afecten. Porque si algo les pasará, así sea que sufran, mueran o volverse contra mi, causaría mucho dolor. Y yo el dolor no sé hasta que punto lo puedo sostener con una sonrisa. No sé hasta que punto puedo aguantarlo. Porque yo lo libero debajo de la ducha o de mis sabanas. Y frente a los demás sólo me dedico a quejarme o sonreír, porque ese es mi escudo. Convierto a mi corazón en piedra para soportar.