domingo, 6 de julio de 2014

A mi nunca me tocan esos amores que duran amor eterno. Infinito. A mi me enamoran y les basta para marcharse. Para destrozarme el corazón en pedacitos y dejarlo así. Me dejan llorando y lamentandolo una semana. Una semana de desesperación. en donde quiero saber qué es lo que hago tan mal. Me dejan tirada en la cama, mirando el techo y anhelando todo. Extrañando esos ojos, esas manos, esas sonrisas, esos besos.  Nunca viene uno para quedarse, cuidarme y jurarme jamas lastimarme. Nunca viene uno a ser de sostén en mi vida, a darme las ganas de exprimirla al máximo. Nunca. No existe eso en mi vida. 

sábado, 5 de julio de 2014

Blanca suarez.
Blake lively.


Me subo al escenario y canto mientras siento las lagrimas caer por mi rostro como si mis mejillas fueran un tobogán de agua. Mi sonrisa emite esa melodía que va. Y disfruto de la pasión antes que la gloria me coma y me haga perder en su laberinto. Es locura, es una revolución mental.  Cantar así, acariciando al alma es mejor que llegar al orgasmo. Es la suerte de pocos. Un don. Los flashes,las luces me mantienen de pie. Mi canción sos vos. La inspiración. Toca el corazón, se plasma en la historia y vive eternamente. Quizá te acorrale y torture un poco, perdón.
Ayer me llegaron al corazón. De una manera arrasante para dejarlos entrar y que me hagan un tajo en alguna arteria para que desborde de sangre y dolor. Ayer me vi sonriendo delante de una situación que era para morir. Sentadita en aquel sillón, donde se emitía la imagen de la muerte y lagrimas. Los de al lado no paraban de usar pañuelitos para no dejar rastro, yo simplemente hice lo de siempre. Aguanté e ignore ese dolor terminal hermoso y pensé en otra cosa. Combatí ese huracán. Me sentí un muro imposible de derribar, tenía que mantener la falsa alegría. Tenía que hacer de sostén.

Por un momento quería ser Hazel Grace... estar muriéndome al lado del amor de mi vida. Es que para mi la muerte es amor. Siempre llega y te lleva a la paz. A las nubes, al cielo. Por otro lado te entristece, destruye, deteriora y lo mismo le pasa a la otra  u otras.
Pero mi gran problema es que para mi la muerte es lo más esperado del mundo. Pero YO me quiero morir no quiero que los otros se mueran, no lo tolero. No es un dolor soportable ver a la gente morir. Pero si es un dolor soportable si es en carne propia. Porque la muerte es paz. Porque luego todo sera oscuro y no habrá sentimientos ni sensaciones. No se sentirá absolutamente nada.
Yo cada vez que me voy  a dormir, estoy yendo a morirme por un rato para disfrutar de ese placer. Pero cada vez que veo que alguien se esta muriendo, cada vez que veo que alguien esta sufriendo, ese dolor, para mi es un dolor irreparable, insostenible.

Me sentí identificada en todo sentido menos en el cáncer. Yo no tengo cáncer pero sin embargo siento que cada día muere algo dentro de mi. Y a veces deseo vivir eternamente y otras morirme y dejarlo ir. La muerte de él para mi representa todas las veces que intenté enamorarme y se marcharon. El dolor de ella representa mi dolor. Y el final de su favorito libro representa mi vida y mi pensamiento porque todo lo dejo por la mitad.  Y mi único miedo es el dolor de los demás... no el mio. Porque el dolor de los demás y las perdidas para mi se siente como si me estuvieran quemando viva.

El motivo de mi mal carácter y de mi falta de sensibilidad y ternura ( que le demuestro a la gente, pero es todo lo contrario) es debido a no querer enternecerme con las personas para que después no me afecten. Porque si algo les pasará, así sea que sufran, mueran o volverse contra mi, causaría mucho dolor. Y yo el dolor no sé hasta que punto lo puedo sostener con una sonrisa. No sé hasta que punto puedo aguantarlo. Porque yo lo libero debajo de la ducha o de mis sabanas. Y frente a los demás sólo me dedico a quejarme o sonreír, porque ese es mi escudo. Convierto a mi corazón en piedra para soportar.
Mr. Van Houten,Soy una buena persona, pero un pésimo escritor . Usted es una mala Persona, pero un buen escritor. Creo que  podríamos hacer  un buen equipo.
No quiero pedirle un favor, pero si usted tiene el tiempo – y por lo que vi,  tiene mucho – Por favor termine esto para mí, Es un  Eulogio  a Hazel. Ella me pidió que escribiera una, y estoy intentándolo, solo que simplemente, me vendría bien un poco de ayuda.
La Gran Verdad es que todos queremos ser recordados, pero Hazel es diferente. Ella Conoce la verdad. Hazel  no quería un millón de admiradores, sólo quería uno y lo consiguió. Quizás no fue amada completamente.. pero fue  amada profundamente y no es que más que la mayoría de nosotros podemos conseguir?
Cuando Hazel estaba enferma, sabía que me estaba muriendo, pero  no quise decirle   nada. Ella estaba en el Hospital  y me cole por 10 minutos… me senté junto a ella cuando me vi envuelto en contemplarla . Tenía los ojos cerrados, la piel pálida, pero sus manos estaban aún sus manos, tan cálidas y sus uñas estaban aun pintadas de color negro azul oscuro y yo sólo las sostuve  y no pude imaginar un mundo sin nosotros ..que insípido seria  . Ella es tan hermosa.Uno no  se cansa de mirarla. Nunca se preocupe si ella es más inteligente que usted, porque  sabe que ella lo  es. Ella es divertida sin ser mala. Yo la Amo … Dios, La AMOOO!!!, me siento tan afortunado de amarla Cada minuto mas.
 “No puedes elegir si van a hacerte daño en este mundo, pero  puedes elegir  quién te lo hace.y me gusta  mis opciones. Espero que le guste de ella.
Okay, Hazel Grace ?

  • Solo hay una cosa en el mundo más jodida que tener cáncer a los dieciséis años, y es tener un hijo con cáncer. 
  • Estoy en una montaña rusa que no hace más que subir, amigo mío. 
  • —Los cigarrillos no te matan si no los enciendes —me dijo mientras mi madre se acercaba al bordillo—. Y nunca he encendido ninguno. Mira, es una metáfora: te colocas el arma asesina entre los dientes, pero no le concedes el poder de matarte. 
—¿Puedo volver a verte? —me preguntó. 
Su voz sonó nerviosa, y me pareció entrañable.
—Claro —le contesté sonriendo.
—¿Mañana? —me preguntó. 
—Paciencia, saltamontes —le aconsejé—. No querrás parecer ansioso...
—No, por eso te he dicho mañana —me contestó—. Quisiera volver a verte hoy mismo, pero estoy dispuesto a esperar toda la noche y buena parte de mañana. 



  • aquella interrupción en mitad de la frase reflejaba cómo termina la vida realmente, Describe la muerte sinceramente. Te mueres en medio de la vida, en mitad de una frase. 



  • Creo que no todo el mundo puede conservar sus ojos, o no ponerse enfermo, o lo que sea, pero todo el mundo debería tener amor verdadero, y debería durar como mínimo toda la vida. 



  • Soy una granada, y en algún momento explotaré, así que me gustaría que hubiera el menor número de víctimas posible.



  • Siempre había pensado que el mundo era una gran fábrica de conceder deseos. 



  • Estoy divagando, pero el problema es el siguiente: a los muertos solo se les ve con el terrible ojo sin párpado de la memoria. 



  • Ya ves que intentar mantener las distancias conmigo no va a cambiar mis sentimientos. Todos tus esfuerzos por salvarme de ti fracasarán. 



  • Todo es frágil y efímero, querido lector, pero con estos columpios tus hijos aprenderán a familiarizarse con las subidas y bajadas de la vida humana poco a poco y sin peligro, y aprenderán también la lección más importante de todas: por mucho impulso que te des, por muy alto que llegues, no puedes dar una vuelta entera. 


—¡Qué bonito! —dije sobre todo para mí misma.
—«El amanecer brilla en sus ojos, que se pierden» —dijo Augustus citando una frase de Un dolor imperial. 
—Pero no está amaneciendo —le dije.

Está amaneciendo en alguna parte —me contestó. Y al momento añadió—: Una observación: sería genial volar en un avión superrápido que por un tiempo pudiera seguir el amanecer alrededor del mundo. 


  • en la libertad casi todos encuentran el pecado. 


—¿Crees que hay vida después de la muerte? 

—Sí —me dijo muy seguro—. Sin la menor duda. No un cielo en el que cabalgas sobre unicornios, tocas el arpa y vives en una mansión de nubes. Pero sí. Creo en Algo, con A mayúscula. Siempre lo he creído. 

—Sí —dijo en voz baja—. Creo en esa frase de Un dolor imperial que dice: «El amanecer brilla en sus ojos, que se pierden». Creo que el sol del amanecer es Dios, la luz brilla y sus ojos se pierden, pero no están perdidos. No creo que volvamos a sufrir o a disfrutar de la vida, ni nada de eso, pero sí que vamos a parar a algún sitio. 


—¿Crees que hay vida después de la muerte? 

—Sí —me dijo muy seguro—. Sin la menor duda. No un cielo en el que cabalgas sobre unicornios, tocas el arpa y vives en una mansión de nubes. Pero sí. Creo en Algo, con A mayúscula. Siempre lo he creído. 

  • Sería un privilegio que me rompieras el corazón. 



  • Nos besamos. Solté el carrito del oxígeno y le pasé la mano por la nuca, y él me alzó por la cintura hasta dejarme de puntillas. Cuando sus labios entreabiertos rozaron los míos, empecé a sentir que me faltaba la respiración, pero de una manera nueva y fascinante. 
  • Había dedicado buena parte de mi vida a intentar no llorar delante de las personas que me querían, Aprietas los dientes. Miras al techo. Te dices a ti misma que si te ven llorando, sufrirán, y solo serás tristeza para ellos, y no debes convertirte en mera tristeza, así que no llorarás, y te dices todo esto a ti misma mirando al techo, y luego tragas saliva, aunque la garganta no la deja pasar, y miras a la persona que te quiere y sonríes. 


  • ¿Crees que todavía queda algo de magia en este mundo? No es más que moléculas sin alma rebotando entre sí al azar.
  • La ignorancia es felicidad.
  • No voy a contaros nuestra historia de amor porque, como todas las historias de amor reales, morirá con nosotros, como debe ser. 

  • —No puedo hablar de nuestra historia de amor, así que hablaré de matemáticas. No soy matemática, pero de algo estoy segura: entre el 0 y el 1 hay infinitos números. Están el 0,1, el 0,12, el 0,112 y toda una infinita colección de otros números. Por supuesto, entre el 0 y el 2 también hay una serie de números infinita, pero mayor, y entre el 0 y un millón.Hay infinitos más grandes que otros. Nos lo enseñó un escritor que nos gustaba. En estos días, a menudo siento que me fastidia que mi serie infinita sea tan breve. Quiero más números de los que seguramente obtendré, y quiero más números para Augustus de los que obtuvo. Pero, Gus, amor mío, no puedo expresar lo mucho que te agradezco nuestro pequeño infinito. No lo cambiaría por el mundo entero. Me has dado una eternidad en esos días contados, y te doy las gracias. 

  • le cogía de la mano e intentaba imaginar el mundo sin nosotros, y por un segundo fui lo bastante buena persona para esperar que se muriera y así nunca llegara a enterarse de que yo me moría también. Pero después quise más tiempo para que pudiéramos enamorarnos. He conseguido mi deseo, supongo, y he dejado mi cicatriz.