sábado, 7 de junio de 2014

A veces la vida te va poniendo obstáculos que te hacen replantear si seguís por ese camino o retrocedes, o te apartas. Qué hacer ante tanta miseria? Qué hacer cuando el mundo te da la espalda?. Desapareció, me traicionaron, me mintieron, me juzgaron, me apuntaron, me desilusionaron, entre otros. Te esforzas para hacer algo... o por lo menos lo intentas y como nada puede ir peor, fracasas
Surge en mi una duda, surge en mi una falta de fe. Esa fe que decide desaparecer cuando más la necesitas. Pero cómo no queres que surja en mi esta duda? Si Dios existe porqué permite tanta pobreza? Porqué permite que lo permitamos? Porqué deja tanta maldad? Porqué hay gente que no tiene donde caer y gente que tiene para tirar para arriba? Porqué le da amor a la gente que no sabe valorarlo y se lo saca a los que mas lo quieren y necesita? Porqué existe esta tristeza, maldad, engaño?.
Pedí deseos en mi cumpleaños y no veo que alguno se haga realidad. Todo lo contrario, me veo a mi deteriorandome, poco a poco y cuando siento una pequeña pizca de felicidad creo no merecerla y la sonrisa se borra de mi cara. Es siempre la misma historia y me cansé de cambiar el modus operandi para probar suerte. Si es verdad que estas ahí, y que tenes poderes, hace de este mundo algo mejor, más alegre; que no haya tantas tristezas, injusticias, pobrezas. Todos merecemos un amor. Todos merecemos encontrar la felicidad, todos merecemos momentos de calma. Ayúdame a caminar en linea recta hacia el punto exacto, para encontrar los ejes del vector. Que la gente que quiera seguir viviendo que no se enferme de cáncer y que los que quieren huir como ángeles que sean libres de hacerlo.
Un día, estaba en la rutina y me contaron una historia:
¨ Dios siempre te esta acompañando, mira para atrás y verás unas huellas al lado de las tuyas, esas son las del señor. Y pregunté porqué en mis peores momentos sólo habían un par de huellas, porqué en los momentos que más lo necesito no se encontraba a mi lado... y me contestaron que esas huellas son las de él que me tiene a upa, que en mis tormentos me lleva en sus brazos ¨
Y ahí, a partir de ese día,  esa historia me quedo zumbando en los oídos. Cada vez que me sentía sola, desamparada, incomprendida y dolida me repetía a mi misma que no me tenía porqué preocupar porque sabía que me encontraba sobre sus brazos. Pero a veces me lo cuestiono si realmente es así, porque por momentos me siento en caída libre. Y me pone más triste aún.
 Si todavía me lees, si todavía me perdonas... mandame señales de que todo irá bien. Hace que no pierda estas esperanzas, esta fe. Hace que todo vaya mejor, pintame una sonrisa bien pintada y sincera en la cara. Tirame unas a mi favor. Y no digo que caigan del cielo, que salgan de mi, pero quizá lo que ando necesitando es un empujoncito más fuerte.