lunes, 12 de mayo de 2014

La sostengo con mi mano, a punto de jalar el gatillo. Veo mi vida pasar, sobretodo aquello que me hizo tan mal. Recuerdo todo, recuerdo a todos mis amores, a toda mi familia, a todos mis amigos. Los veo a ellos también, mis enemigos. Pienso mucho. Si Dios me daría 24 hs después de muerta para andar iría a visitarte, pero antes le diría a mi mamá que la voy a cuidar y que no dude ni un segundo de su felicidad y todo aquello que eso implica, incluida Merie, porque yo voy a estar ahí, rondando, cuidándolas; luego agarraría y te visitaría, no diría nada... solo observar, y antes de que te vayas a dormir te besaría la mejilla y te diría ¨nos vamos a volver a encontrar, no lo dudes¨ porque recuerdo que lo nuestro quedo flotando, sin un adiós, sin ninguna despedida.

¨ Me voy porqué sé que únicamente así voy a encontrar la paz. No duden de nada, ustedes no hicieron nada. Especialmente vos, mamá, mi amor es incondicional hacia vos, no dudes de nada, sos una madraza... con todas las letras que implica esa palabra y mucho más. No me extrañes, ni me llores, porque te aseguro que esto es lo que me hace feliz, esta es la mejor decisión que tome en la vida, en serio, me estoy muriendo feliz, felizmente como siempre quise, feliz... esa puta palabra, esa puta sensación que no logré encontrar en nadie. Yo te voy a estar cuidando, a vos y a los demás. Los amo, todos me hicieron bien, pero este mundo no es para mi. Es injusto, dañino. Gracias a todos, no lloren, estoy más que bien.Y vos... perdón por no sostener la promesa hasta los setenta, se ve que no aguante.¨ 

Y Jalé.

Tuve 86400 segundos. Vi a todos en shock, me vi a mi desbordando de sangre, pero sonriendo... me morí feliz. Abracé  a mi mamá con todo mi amor, acaricié a mi hermana, les prometí que no les iba a fallar, que iban a tener una vida plena. Les saqué el dolor, pararon de llorar, sonrieron y agarraron esa mano fría que tenía mi yo en el suelo. Me fui a buscarlo, estaba en su habitación, recién le había llegado la noticia... no contestó. Me senté en su cama y lo miré. Dediqué mis últimos 74000 segundos a mirar su rostro, imaginando que hubiera sido si perdía mi orgullo. Vi una historia sin fin, vi mil hijos, vi mil pasiones. Le faltaba ese arranque, pero bebé, me dejaste tan desconcertada que no tuve otra alternativa que dejarte ir. Me levanté, lo bese en la mejilla, le dije ¨ disfruta, sonreí, también voy a estar ayudándote. Mientras me desvanecía me quede tildada en sus ojos. Eran tan perfectos.