miércoles, 8 de enero de 2014

Siento que en algún lado tengo mi gemela perdida. Necesito esa hermana de mi misma sangre, de mi mismo reloj de arena, con mi misma vida y tiempo, con las mismas vivencias para que cuando me duela ella me consuele. Para que cuando me tire abajo ella me este al lado abrazando diciéndome ¨loca, no tenes idea de la vida, viví¨, para secarme las lagrimas y a la noche irnos a dormir abrazadas. Esa hermana de sangre que nunca tuve, y digo gemela porque sé que no hay persona mas sincera que yo y, sinceramente, necesito eso.

Por eso cuando estoy así hablo con la voz de mi interior ( la buena, obvio) y trato de que mi Yo me seque las lagrimas y me de ánimos y voluntad. 
 Y me dice algo así:

¨ No te diste cuenta que cada sueño que tuviste, lo cumpliste?,  no te pusiste a pensar que cada meta que te propusiste llegaste?. Bueno... veamos. Quisiste federarte con natación, lo hiciste; quisiste entrar a un nacional, lo hiciste; quisiste viajar con la selección, viajaste; quisiste perderla a los 16, lo hiciste; quisiste no llevarte materia los últimos años, lo hiciste... y así con todo. De qué te quejas? Cuál es tu miedo?
Vos podes mucho más, vos podes llegar a la cima de cualquier lado... proponetelo seriamente y llegas. Soña a lo grande, abraza ese sueño hasta estrujarlo lo suficiente para que de los frutos. No tengas miedo de no llegar, porque vos sabes bien que todo se puede. ¨ 

A la vez me imagino diciendo eso a mi hermana y la amo. Y aunque no exista, la amo.