viernes, 17 de enero de 2014

Hay tanto odio, tanta oscuridad.
Tanta maldad, tanta locura.
Podríamos vivir felices pero no, vivimos quejándonos de que no lo somos sin darnos cuenta que somos nuestra propia traba. Podríamos estar corriendo en praderas, cumpliendo nuestros sueños, abrazando al amor y a la felicidad pero somos nosotros que tapamos el sol y llamamos a las nubes para que comiencen una lluvia fatal. Nosotros mismos con nuestros actos nos mandamos al muere. Podríamos hacer una revolución de amor y amarnos hasta en lo menos pensado. Y es que el ser humano se destaca por excelencia en el odio, es oscuridad nata, egoísta y masoquista eterno. Pero espero no perder las esperanzas de que nos vamos a dejar pasar por la puerta del amor haciendo llegar a la felicidad a todos nosotros. Y creemos que el fuerte es el malo y el débil es el bueno, que equivocados que están...