lunes, 6 de febrero de 2012

Estaba sentada, oyendo a una persona que hacía unas recomendaciones de misas a mi madre. La persona que me crió estaba al lado mio y la otra señora del otro lado de la ventanilla, vi a mi mamá muy entusiasmada escuchando las cosas que insinuaba esa mujer. Llevaba consigo una cruz, hablaba de Dios, hablaba de la fe; mi mamá contenta sabiendo que iba a poder ir a algún lugar donde dicho señor jamas visto por alguno de nosotros, iba a entregarse a ella y viceversa para perdonar pecados y dar amor infinito. Una deidad con poderes sobrenaturales cuya existencia (si fuese cierta) tuvo intenciones de hacer bondades en el planeta tierra pero sus resultados son nefastos. Claramente, no soy creyente y a veces me duele ver a la gente ilusionada pensando que decir oraciones y alabar a alguien que no conocen va a solucionarles la vida. 
Pasé momentos en mi vida nada lindos, por eso no creo en esas cosas ya... pero siempre dije que en algo hay que tener fe.  A veces apuesto a la suerte, otras escribiendo algo y dejar que vuele...